A comienzos de 2020 saltaba la noticia de que Google Chrome prescindirá de las 3rd Party Cookies o “cookies de terceros” en dos años, lo cual tiene consecuencias directas en el mundo de la publicidad digital. 

La medida sigue la estela de sus competidores Safari y Firefox, que las eliminaron en 2017 y 2019 respectivamente. Este cambio no se producirá de manera inmediata sino paulatinamente.

Chrome es el navegador más usado en el mundo con un tráfico web del 64.92%. Un porcentaje muy superior al de Safari de Apple (casi 16%) y Firefox (4%).

Además, no olvidemos que Chrome es el navegador de Google, quien facturó  en el tercer trimestre fiscal de 2019 más de 33.000 millones de dólares sólo en publicidad.

¿Qué son las Cookies de Terceros?

Cuando un usuario visita por primera vez una página, el servidor genera una cookie de origen que almacena la información registrada. Son fundamentales para cualquier estrategia de remarketing

Cuando el usuario regresa a la web no necesita introducir de nuevo todos los datos porque la página extrae la configuración de esta cookie, lo que supone una mejor experiencia de usuario. Por ejemplo, en eCommerce recuerda los artículos añadidos al carrito de compra mientras el usuario navega por otras webs.

Las 3rd Party Cookies son las cookies que no proceden del servidor de la web que estás visitando sino por proveedores externos a través de anuncios o píxeles de seguimiento. Recogen información relevante como edad, sexo, ubicación y comportamiento del usuario, lo que supone una poderosa herramienta para publicidad personalizada

Sin embargo, estas cookies tienen un parte negativa y es que chocan con la privacidad digital, ya que permiten a los proveedores crear perfiles sobre un usuario en función a sus actividades en Internet.

En algunos casos estas cookies se establecen por compañías de las que los usuarios jamás han oído hablar o hayan tenido interés de pertenecer a ellas.

 

Nuevo horizonte en la Publicidad Digital

A pesar de la firme decisión Google no dejará de lado a los anunciantes. Su objetivo es introducir nuevas tecnologías equivalentes a las cookies que sigan permitiendo a los anunciantes segmentar y dirigir sus campañas sin que esto suponga un riesgo en privacidad y seguridad para los usuarios.

La solución de Google pasa por una nueva herramienta de privacidad: Privacy Sandbox,  conjunto de estándares que garantizan mayor seguridad a la privacidad del usuario al mismo tiempo que facilitan un entorno más seguro para la publicidad personalizada.

Esta herramienta ya había sido anunciada a mediados del año pasado, por lo que esta decisión de Google no ha sido una sorpresa para programadores y entes publicitarios.

Con el modelo de Privacy Sandbox se creará un ecosistema digital que protege a los usuarios a la vez que se les ofrece publicidad más relevante, lo que también beneficia a los propios anunciantes

Algunas empresas privadas, activistas y tecnólogos  ya trabajan en el proyecto MyData otorgando al usuarario la potestad de decidir sobre quién procesa su información y el tipo de publicidad que recibe. Los cambios en la publicidad programática ya están aquí.